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CRISTINA CARMAN GRANDEZA PARA CAPTAR GRANDEZA |
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Esta es la tercera oportunidad en que tengo el privilegiado placer de prologar una muestra de Cristina Carman. Si ello ha sido posible es que más allá de su adhesión al realismo cuyo rumbo marcó Marcos Bono. Cristina nunca se repite: el suyo es un viaje de permanente crecimiento. Y supongo que ese es el gran desafío de esta vida: el de seguir creciendo. Resulta obvio que hablo en el plano espiritual que es el plano del arte que aspira a seguir siéndolo. En el panorama visual actual ya son muchas las modalidades espúreas que reclaman para sí la condición de lo artístico habiendo tirado por la borda todo asomo de probidad artesanal. El arte es más que artesanía. Pero comienza por cumplir con esa exigencia necesaria aunque no suficiente. Ya lo dijo Ingres:“El dibujo es la probidad del arte.” La ruta del facilismo desemboca en la nada. No es por cierto el caso de las pinturas de Cristina Carman. Con el tesón y el rigor que marcan a una sensibilidad clásica esta pintora plasma sus paisajes: los cielos límpidos. Algunos espejos de agua. Los cardales que nos identifican con inmensidades de nuestro suelo pampeano. Para asumir esos espacios épicos hacen falta almas de dimensión heroica. Me complace sobremanera testimoniar que a Cristina Carman su alma no se le achica, se le agranda. Ella podría repetir con nuestro Martín Fierro: “Para mi la tierra es chica y pudiera ser mayor Por todo ello su presencia enriquece nuestra Escuela de Buenos Aires que hoy ocupa primeras filas de calidad a nivel mundial. |