Carlos Herzberg

3 al 16 de Agosto - Arroyo Exposiciones

Arroyo 830 - Buenos Aires, Argentina

Carlos Herzberg, por Julio Sánchez

“Tiempo vertical” enuncian algunos títulos. Parece una licencia poética, pero no lo es. Más bien se refiere a otro concepto del tiempo, no tanto a una secuencia horizontal de ayer, hoy y mañana, sino a especie de aguja intangible e infinita que atraviesa los estratos temporales en un solo punto. Carlos Herzberg concibe sus obras desde esa aguja, desde una mirada “vertical”, diacrónica.

Todo en su obra parece estar atravesado por esa verticalidad. Ante todo, el material primario de su hacer, el vidrio, cargado de sedimentos alquímicos, de tránsitos: de líquido a sólido, de caliente a frío. El modo en que Herzberg usa el vidrio no es menos “vertical”. Con precisión de cirujano logra un cuerpo de vidrio “informalista”, sin la oscuridad de los expresionistas abstractos, pues la luz es coagulación esencial de sus trabajos. Algunos informalistas (Pierre Soulange, Georges Mathieu, Franz Kline) fueron atraídos por la caligrafía oriental  y de hecho el mismo Herzberg ha experimentado el gesto caligráfico con pinceles, tinta y papel. Con la técnica del sumi-e los calígrafos buscaban convertirse en un conducto de la benevolencia infinita del Tao, no era el ego del artista quien dibujaba, sino un Todo superior que se manifestaba. Esta noción de conductor de otra fuerza está presente en la mayor parte de estas obras. En algunas, el vidrio se asocia a la madera, material provisto por el árbol, un símbolo de unión entre la tierra y el cielo, un axis mundi –eje del mundo-, un intermediario entre dos dimensiones. Un grupo de obras remiten a la forma de una barca, tradicional símbolo del tránsito de una vida a otra. Herzberg creó un gran portal de vidrio y madera, elemento clave para definir el límite entre dos territorios, el sagrado y el profano, el celeste y el terrestre. Nuestro artista es más que diestro en la técnica del sagging (colgado), que no deja de evocar el concepto tibetano de vida como estado de “suspensión” entre la muerte y el renacimiento.

Muchos momentos sedimentan las obras de nuestro artista: desde los secretos de los vitrales medievales hasta el gesto expresionista, desde la caligrafía hasta los símbolos de tránsito. Cada uno de los vidrios de Herzberg es como un haiku, un poema japonés que condensa brevemente una escena en una estación del año; o como él mismo afirma: “precipicio del tiempo, gota de agua detenida en cada instante y siempre cayendo”.


Comencé a trabajar el vidrio tras contemplar un haz de luz atravesando el vitral de una catedral. Esta experiencia cuestionó certidumbres, alertó sensibilidades, alteró sensaciones y fue destino en mi vida como artista.

Mi obra intenta devolver algo de aquello que ese vibrato de color me dio.

Trabajar este elemento es incluirse en un universo de fuegos, de hornos de piedra, silbido de sopletes y disfracciones de luz en cristales y óxidos.

Llamamos al vidrio metal o vitriolo, del mismo modo que los alquimistas denominan aquello que funden para llegar a la piedra filosofal.

Los antiguos chamanes decían que los metales se hallaban en un estado precioso en el seno de la tierra, afectados por el calor del núcleo ígneo. Es la cocción la que permite que el metal se vuelva manipulable; en otras palabras es la acción del fuego la que acelera el proceso de maduración y destilación del mineral.

En algunos de mis trabajos el acero sostiene al metal; búsqueda y ensueño de una purificación. Más recientemente, las vetas, los anillos de crecimiento de la madera señalan un tiempo vertical que sostiene y abraza estas porciones de luz líquida, detenida, cristalizada.

Carlos Herzberg (2006)

Fue discípulo del maestro Aurelio Macchi. Estudió en Francia el arte del vidrio y del vitraux. Es Licenciado en Psicología (UBA) Fue profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”.

Poseen obras suyas

  • Jewish Center Bnei Brith de Washington (EE.UU.)
  • Jardín de las Esculturas (Ciudad de Buenos Aires). Monumento encargado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
  • Museo de Bellas Artes “Benito Quinquela Martín” (La Boca, Ciudad de Buenos Aires)
  • Ciudad de Carlos Casares (Prov. Buenos Aires). 
  • Municipalidad de la Ciudad de Gral. Laprida (Prov. Buenos Aires).
  • Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas “Juan R. Fernández”.
  • Hotel Hyatt (Ciudad de Mendoza).
  • Paseo de la Recova (Ciudad de Buenos Aires).
  • Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Expuso esculturas y vitrales en el Centro Cultural General San Martín, el Centro Cultural Recoleta, el Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires,  la Galería Arroyo.

Dirige los talleres de vitraux y escultura en vidrio del Museo Nacional de Arte Decorativo y del Museo Histórico Sarmiento.

Realizó los vitrales de

  • Cripta de la iglesia María Auxiliadora de la ciudad de Gral. Roca (Prov. de Río Negro). 
  • Capilla de la Fundación Favaloro (Ciudad de Buenos Aires).
  • C úpula del Museo de la Platería de la ciudad de San Antonio de Areco (Prov. Buenos Aires).

Bienales

  • Fue artista invitado a la “Troisième Biennale Internationale du Vitrail, Francia 2003”.
  • Fue artista invitado por la Asociación Cubana de Artistas Artesanos a una jornada  de intercambio sobre el arte del vidrio, en el marco de la “Séptima Bienal de la Arte de La Habana, 2000”.
  • Publicó el libro Vitraux. Técnica y Estética del Arte de la Luz (2004), auspiciado por el Servicio de Cooperación y de Acción Cultural de la Embajada de Francia en Argentina.